FAUNA Y FLORA MONEGRINA

 

         Resulta evidente que la fauna de cualquier enclave va a estar íntimamente relacionada con la composición y estructura de la vegetación y que ésta última depende de factores principalmente abióticos como el clima, composición del suelo, relieve o avatares paleobiogeográficos.

            Realmente la extremosidad y rigor del clima Monegrino (árido y continental) así como las específicas condiciones edafológicas de la zona (yesos en su mayor parte), condicionan fuertemente la composición de fauna y flora seleccionando severamente las especies que pueden soportar estos ambientes. Si a esto añadimos la probable invariabilidad de ambos aspectos a lo largo de los, al menos, cinco últimos millones de años, nos encontramos con un enclave antiquísimo que difícilmente puede ser colonizado por especies foráneas: el resultado es la presencia en el área de taxones que han evolucionado aquí mismo (de ahí la elevada presencia de endemismos) o se mantienen desde antiguo habiendo desaparecido de las regiones vecinas (especies de distribución disyunta).

 

            Con el fin de facilitar la descripción de las diferentes comunidades animales y vegetales de La Almolda, se han separado en distintos grupos ordenados según sus afinidades ecológicas. Pueden destacarse los siguientes:

 

1 .- Comunidades esteparias

            1.a.- Matorrales

                         - Romeral con lino blanco

                         - Romeral con asnallo

                         - Matorral de jarilla

                         - Ontinares y sisallares

            1.b .- Praderas xéricas

            1.c .- Cultivos de secano

2 .- Balsas y aljibes

3 .- Bosque esclerófilo

4 .- Cortados y barrancos

5 .- Fauna antropófila

 

            Destacar aquí la dificultad de asignar una ubicación determinada de las especies (un ejemplo típico sería el zorro) a un ecosistema concreto ya que aparecen indistintamente en varios de ellos, estas especies se citan únicamente en el  que se considera más representativo, a pesar de estar presentes también en otros lugares.

 

1 .- COMUNIDADES ESTEPARIAS

            Para comprender el origen de la biocenosis de la estepa monegrina hay que remontarse al Mioceno, hace más de 5 millones de años. En aquella época la Península Ibérica se une a Africa, convirtiéndose el Mediterráneo en una serie de grandes lagos interiores hipersalinos que pierden constantemente superficie por evaporación. Las amplias extensiones de nuevas tierras emergidas formadas por evaporitas (yesos y calizas) ricas en sales, con clima árido y estaciones bien marcadas (la influencia del Atlántico queda lejos), permiten el establecimiento de comunidades vegetales y animales procedentes de las estepas frías euroasiáticas. Otro hecho que interesa resaltar es a aparición del «puente» terrestre que une la Península con el Norte de Africa ya que ello permite un intercambio de plantas y animales que, dadas las condiciones climáticas antes expuestas, favorece principalmente a los adaptados a los ambientes áridos.

            Estas primigenias estepas circunmediterráneas áridas y salinas se extinguen con la apertura del actual Estrecho de Gibraltar, lo que supone la nueva inundación de la cubeta mediterránea con aguas del Atlántico, y la llegada del Plioceno, de clima subtropical.

            Realmente todas estas referencias al pasado son necesarias para entender cómo la comarca de Los Monegros, está recreando en Europa los ambientes de la «crisis de salinidad» miocénica del mediterráneo. Dos factores han contribuido a ello:

 

            - El origen geológico de la zona es también un lago salado de origen miocénico que da lugar a potentes bancos de evaporitas y sedimentos ricos en sales.

            - Las cordilleras que rodean la Depresión del Ebro provocan una sombra pluviométrica y encauzamiento de vientos que imprimen a la zona un ambiente de máxima aridez. Este clima seco y continental se ha venido manteniendo desde el Mioceno con escasas fluctuaciones.

 

            Así pues, la antigüedad de Los Monegros hace que el paisaje de La Almolda sea un verdadero fósil en el que han encontrado su último refugio animales y plantas que han visto reducida su pretérita y mucho más amplia área de distribución.

            Pero no es posible tratar el tema del paisaje del monte sin hacer antes mención a la actividad humana en la comarca, ya que el aspecto que éste nos ofrece hoy día no se comprende sin la intervención del hombre. Realmente la fisonomía de la zona está tan transformada que recrear su aspecto original queda sólo en el plano de la hipótesis. La más aceptada en la actualidad desestima la presencia de un bosque denso y continuo de sabinas y pinos en favor de una formación boscosa de carácter abierto. Este hecho permitiría la presencia como «sotobosque» de las comunidades estépicas que han acabado configurando el paisaje actual una vez destruido el arbolado.

 

            Hemos agrupado en tres unidades diferentes el actual paisaje árido desarbolado de La Almolda: zonas de matorral, zonas de praderas de gramíneas estépicas y cultivos, cada una de ellas con unas características particulares.

 

1.a .- Matorrales

            Ocupan los suelos esqueléticos, pedregosos o con orientación sur, ya que los más profundos y frescos están cubiertos por gramíneas. Podría hacerse una división en cuatro apartados dependiendo de las especies dominantes, que a su vez vienen dadas por la composición del sustrato:

 

- Romeral con lino blanco: forma la asociación Rosmarino officinali-Linetum suffruticosi. Ocupan sustratos calizos y aparece en las partes más altas de la zona, en la Sierra, por encima de 350-400 metros. Son especies características el romero (Rosmarinus officinalis), lino blanco (Linum suffruticosum), jarillas (Helianthemum origanifolium, H. pilosum), Astragalus monspessulanus, ....

 

- Romeral con asnallo, en la asociación Ononidetum tridentatae. Aparece en suelos yesosos más o menos profundos. Son características el asnallo (Ononis tridentata), Helianthemum lavandulifolium, Hedysarum humile, tomillo (Thymus vulgaris), la albada (Gypsophila struthium), etc.

- Matorral de jarilla: forma la asociación Helianthemetum squamati. Es un matorral aclarado y ralo sobre suelos yesosos y esqueléticos que ocupa vertientes soleadas y secas en los cerros más erosionados. Son plantas características la jarilla (Helianthemum squamatum), Herniaria fruticosa, Launaea pumila, etc., así como una gran variedad de líquenes entre los que destaca por su abundancia Diploschistes steppicus.

- Ontinares y sisallares, en la asociación Salsolo vermiculatae-Artemisietum herba-albae. Es una comunidad nitrófila que aparece en enclaves con abundancia de materia orgánica, en antiguos cultivos o lugares muy frecuentados por el ganado, como alrededores de parideras y balsas. Las plantas características son el sisallo (Salsola vermiculata), la ontina (Artemisia herba-alba), Camphrorosma monspeliaca, etc.

 

            La fauna invertebrada es muy variada y rica, si bien las especiales características de la estepa hace que la mayoría de estas especies tengan un ciclo de vida corto y coincidente, generalmente, con los periodos de lluvias primaverales y otoñales. En un proyecto de inventariado de la fauna de Los Monegros llevado a cabo en un área de 1.500 has. de matorral, praderas estépicas y cultivos, han aparecido más de 5.000 especies por lo que se hace difícil elegir un elenco para incluir aquí: sólo de hormigas, por ejemplo, hay 46.

            Debido a la peculiaridad ya comentada de la estepa aragonesa, el número de especies endémicas es muy elevado. Algunos nombres son: Machilis blascoi (Apterigota), Forcipomyia blascoi (Díptero Ceratopogónido), Orthotylus blascoi (Heteróptero), Lithobius blascoi (Quilópodo), Contarinia camphorosmae, Dictyomyia salsolae, Micospatha salsolae, Rhopalomyia hispanica y Stephaniola parva (Dípteros Cecidómidos), Charletonia blascoi (Acaro), Trixoscelis sabinaevae (Díptero Trixoscélido), Corynoptera stipidaria, C. disporata, C. contusa, C. praefurcifera, C. cicinnata, C. semipedestris, C. serotina, C. trispinulosa, Epidapus gracillimus, E. quadridentinus, E. spinosulus, Bradysia elobata, B. ruginosa, B. atrorubens, B. atrospina, B. diversispina, B. variopalpa, Trichosia juniperi, Lycoriella fuscorubroides, Parapnyxia hispanica, P. intermedialis (Dípteros Esciáridos), Lychnocolax hispanicus (Estrepsíptero), Oldenbergiella pappi (Díptero Heleomícido), Meoneura flavella (Díptero Cárnido), Dasytes blascoi (Coleóptero Melírido), Brachymeria hibernalis (Himenóptero Calcídido), Allodynerus hispanicus (Himenóptero Euménido), Ormyrus monegricus (Himenóptero Ormírido), entre otros más  ......

 

            Entre la fauna vertebrada resaltar primero la presencia de 8 reptiles. Entre las lagartijas, la colirroja (Acanthodactylus erythrurus) ocupa los lugares más abiertos y desnudos de vegetación, mientras la colilarga (Psammodromus algirus) y cenicienta (P. hispanicus) gusta de biotopos más arbustivos y cerrados. El lagarto ocelado (Lacerta lepida) y el más raro eslizón ibérico (Chalcides bedriagai) completan la lista de saurios. En cuanto a los oficios citar la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus), que puede llegar a alcanzar los dos metros de longitud, la culebra de escalera (Elaphe scalaris) y la culebra lisa (Coronella girondica), la de menor tamaño y que se alimenta de invertebrados y lagartijas.

 

            El mamífero más representativo de las áreas de matorral sería el conejo (Oryctolagus cuniculus). Comparte biotopo con la liebre (Lepus granatensis), si bien ésta debería quizá estar incluida en las grandes llanadas cultivadas. El erizo (Erinaceus europaeus) y el zorro (Vulpes vulpes) completan la lista.

 

            Una de las aves mejor adaptadas al matorral estepario es la alondra de Dupont (Chersophilus duponti), especie escasa y limitada a romerales espesos. La curruca rabilarga (Sylvia undata)  y el alcaudón real (Lanius meridionalis) nidifican también entre los arbustos. Otras especies comparten este medio con los cultivos como ocurre con los alaúdidos (la cogujada montesina (Galerida theklae) por ejemplo) o el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus).

 

1.b .- Praderas xéricas

            Los suelos profundos de las vales y las laderas orientadas al norte, que guardan mejor la humedad al recibir menor insolación, están cubiertas por comunidades de gramíneas correspondientes a dos asociaciones diferentes aunque con una composición florística similar, la as. Lygeo sparti-Stipetum lagascae y as. Agropyro cristati-Lygeetum sparti. La protección y cobertura que dan al suelo crean unas condiciones ecológicas características que justifican el que se hayan tratado aparte. Especies características son el albardín o esparto (Lygeum spartum), varias estipas (Stipa parviflora, S. pennata, S. barbata, S. lagascae, S. offneri), Agropyron cristatum y una gran cantidad de pequeñas plantas anuales que crecen en los claros.

 

            Existe un coleóptero endémico de estas zonas, el Iberodorcadion molitor navasi. Son también lugares ricos en ortópteros y la mayor humedad del suelo favorece la presencia de fauna terrestre como los milpiés (Ommatoiulus rutilans).

 

            No existe un vertebrado característico de estos enclaves ya que los comparte con los demás medios esteparios. No obstante, es necesario resaltar el importante papel de «biotopo protector» en la reproducción de un numeroso grupo de especies que crían en el suelo y entre las que se podría destacar a la perdiz (Alectoris rufa).

 

1.c .- Cultivos de secano

            Tradicionalmente, los cereales de invierno (trigo, cebada y centeno donde hay conejo) han sido y son prácticamente un monocultivo en la zona si bien está documentado el cultivo del azafrán y el olivo en la antigüedad.

            Hasta principios de siglo el aprovechamiento de los secanos en La Almolda estaba basado en la ganadería de ovino, estando la agricultura circunscrita a algunas zonas escogidas en el fondo de las mejores vales. La mecanización de la agricultura, a partir de la década de los 50,  intensifica el proceso, ya iniciado antes, de su extensión utilizándose el único criterio de si el tractor tenía o no potencia para labrar. Se ha llegado así a la situación actual en que prácticamente todas las superficies llanas están puestas en cultivo. 

            La flora asociada a los cultivos pertenece al orden Secalinetalia y son plantas anuales adaptadas a los ciclos del cereal. Son comunes las papaveráceas Roemeria hybrida, el ababol (Papaver rhoeas) y Fumaria officinalis, gramíneas como la cebadilla de ratón (Hordeum murinum) y varios Bromus, lechetreznas (Euphorbia helioscopia, E. serrata), cardos (Cirsium arvense, Carduus bourgeanus, cardo mariano (Silybum marianum)). Los rastrojos y huebras son colonizados por la capitana (Salsola kali).

            La flora invertebrada asociada a cultivos se circunscribe a las plagas de los mismos y a sus predadores, además de las especies que aprovechan las «malas hierbas». Específicos del cereal podríamos cital al pulgón ruso del trigo (Diuraphis noxia) y a los garrapatillos (Eurygaster austriaca, E. maura y O. caudatus), así como a la nefasia (Cnephasia puminaca) y los mosquitos del cereal (Mayetolia destructor y M. hordei), estas últimas especies importantes plagas recurrentes en la zona. Está también presente la langosta (Anacrydium aegyptium) y una gran variedad (hasta 14 especies) de grillos y saltamontes.

            Respecto a la fauna vertebrada, el grupo más específico de estos medios son las aves y, entre éstas, quizá la especie más emblemática sea la avutarda (Otis tarda) de aparicón esporádica en el monte de La Almolda. Otras aves ligadas a estos medios son el sisón (Tetrax tetrax), la ganga y la ortega (Pterocles alchata, P. orientalis), el alcaraván (Burhinus oedicnemus), el bisbita campestre (Anthus campestris) y los pequeños aláudidos, calandria (Melanocorypha calandra), terrera común (Calandrella cinerea) y cogujadas (Galerida cristata, G. theklae). La alondra (Alauda arvensis) se presenta como invernante. Otras especies que explotan los espacios abiertos son la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), la corneja (Corvus corone), la grajilla (Corvus monedula) y los cernícalos común y primilla (Falco tinnunculus, F. naumanni).

 

2 .- BALSAS Y ALJIBES

            Se trata en este capítulo los puntos de agua dulce que aparecen en la estepa. En todos los casos son colectores artificiales de agua de lluvia por escorrentía para satisfacer las necesidades, en la actualidad, del ganado.

            Estos enclaves son el único punto de agua potable disponible y por lo tanto acumulan toda la fauna circundante con necesidades hídricas que no pueden ser satisfechas por aprovechamiento de rocíos o dieta alimenticia, principalmente especies granívoras. Así son visitadas por tórtolas (Streptopelia turtur), diversas especies de escribanos (Emberiza sp.), bandadas de fringílidos (Carduelis cannabina, C. carduelis), zorzales (Turdus sp.), etc. Son también el lugar de cría de un anfibio «estepario», el sapo de espuelas (Pelobates cultripes). Mantienen, dependiendo de si se secan o no en el estiaje, una abundante fauna de invertebrados acuáticos.

            Los aljibes, lógicamente, no mantienen vegetación ya que no hay suelo. En cuanto a las balsas, ésta dependerá de la profundidad de las mismas, el tiempo de permanencia del agua y el grado de pisoteo del ganado: pueden encontrarse o bien sin vegetación o con espadañas, carrizos, ranúnculos acuáticos (Ranunculus sp.), pita de agua (Stratiodes aloides), etc.

 

3 .- BOSQUE ESCLEROFILO

            La vegetación arbórea potencial en el monte de La Almolda es el sabinar de sabina albar (Juniperus thurifera) en las partes bajas y el pinar de pino carrasco (Pinus halepensis) en las más altas. La primera formación boscosa está prácticamente extinguida quedando sólo ejemplares sueltos, mientras que el pinar está muy bien representado en la Sierra de Alcubierre, junto a la ermita de Santa Quiteria, manteniendo como sotobosque a especies como el lentisco (Pistacia lentiscus), Globularia alypum, Erica multiflora, coscoja (Quercus coccifera), gayuba (Arctostaphilus uva-ursi), etc.

 

            La fauna invertebrada que coloniza la Sierra es muy próxima a la del resto de la región mediterránea. Podemos encontrar caracoles (Abida, Granaria, Cernuella), tarántulas (Pardosa, Xerolycosa, Trochosa), el alacrán (Buthus occitanus), opiliones (Phalangium opilio, Leiobunum), cigarras (Cidada orni, Cicadetta montana), mariposas diurnas (Hipparchia statilinus, Melanargia, Pontia daplidice, Satyrus actaea..) y nocturnas (Dendrolinus pini, Hyloicus pinastri y procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) sobre pinos), etc.

 

            La fauna de reptiles es la misma que en la estepa, a la que habría que añadir la víbora hocicuda (Vipera latasti). Igualmente ocurre con los mamíferos, si bien aquí encuentran mejor refugio el lirón careto (Eliomys quercinus), además del jabalí (Sus scrofa), que falta en las áreas desarboladas.

            La avifauna forestal sí que es característica destacando aves de presa como el azor (Accipiter gentilis) o el gavilán (Accipiter nisus); otras especies de rapaces utilizan el arbolado como lugar de cría: milanos negro y real (Milvus migrans y M. milvus), águila culebrera (Circaetus gallicus), águila calzada (Hieraetus pennatus), ratonero (Buteo buteo), alcotán (Falco subbuteo) o búho chico (Asio otus). La lista de especies se completa con la paloma torcaz (Columba palumbus) y pequeños paseriformes como el herrerillo capuchino (Parus cristatus), reyezuelo listado (Regulus ignicapillus), alcaudón común (Lanius senator), el serín o verdecillo (Serinus serinus) y los escribanos soteño y montesino (Emberiza cirlus, E. cia)

 

4 .- CORTADOS Y BARRANCOS

            La importancia de los cortados y barrancos que aparecen en le monte y la Sierra radica en su uso como lugar de nidificación y descanso de diversas aves.

            Así pues, las paredes verticales son utilizadas para críar por el alimoche (Neophron percnopterus), el águila real (Aquila chrysaetos), el búho real (Bubo bubo), abejaruco (Merops apiaster), cuervo (Corvus corax), avión roquero (Ptyonoprogne rupestris) y collalba negra (Oenathe leucura).

 

5 .- FAUNA ANTROPOFILA

            Las viviendas humanas, habitadas o no, presentan unas características que las hacen apetecibles para algunas especies que se acercan a ellas buscando un soporte para reproducirse o los alimentos que almacenamos/desechamos (o para predar sobre las especies anteriores). Existe así una fauna peculiar que sólo aparece en el casco urbano (o se ve favorecida) debido a la presencia de edificios.

            Se podría comenzar con invertebrados predadores como la araña de jardín (Araneus diadematus), la araña de las esquinas (Pholcus phalangioides) o el ciempiés (Scutigera coleoptrata). Entre los papeles corren los pececillos de plata (Lepisma, Ctenolepisma) y las tijeretas (Forficula auricularia). En basuras y materia orgánica en descomposición está la cucaracha negra u oriental (Blatta orientalis), mosca común (Musca domestica), moscardas (Calliphora vomitoria) y moscas de estercolero (Scathophaga stercoraria).

            Entre los reptiles destacar la lagartija común (Podarcis hispanica) y las salamanquesas (Tarentola mauritanica y Hemidactylus turcicus) que cazan a la luz de las farolas en las noches de verano. Entre los mamíferos citar al ratón casero (Mus musculus), las ratas (Rattus rattus y R. norvegicus) y murciélagos como el común (Pipistrelus pipistrelus) y el orejudo (Plecotus auritus). Finalmente, y referidos a las aves, señalar la cigüeña (Ciconia ciconia), el gorrión común (Passer domesticus), el estornino negro (Sturnus unicolor), el vencejo común (Apus apus), el avión común (Delichon urbica), la golondrina (Hirundo rustica) y la lechuza (Tyto alba).