HISTORIA Y ARTE

 

La Almolda, cruce de caminos de los Monegros desde la época de los romanos que bien pudiera estar surcada por una calzada romana desde Gelsa y Velilla  en dirección a Huesca y hasta Jaca.

Pertenece a la provincia de Zaragoza comarca de Los Monegros–Sur, árido paisaje de tonos ocres que por fin y después de 100 años de lucha puede incorporar aunque escasas, pequeñas pinceladas de tonos verdes gracias a los nuevos regadíos de Monegros y a partir del Plan Hidrológico Nacional, probablemente no incorpore ninguna pincelada más.

Ubicada al pie de las estribaciones de la Sierra de Alcubierre donde cambia este nombre por el de Sierra de Santa Quiteria en virtud de la ermita que se levanta en la cima y desde la que se puede disfrutar de un espléndido paisaje  Monegrino.

 Las referencias más antiguas encontradas de la Villa son de su castillo y están fechadas en el año 1.195, aunque posiblemente existiera como atalaya o punto de vigilancia musulmán con anterioridad, su fundación podría datar de mediados del siglo XII.

El origen y significado del toponímico de La Almolda se pierde en los siglos. En el idioma berebé encontramos el vocablo “almurada” palabra que significa “tierra que recibe agua”, definición contraria al paisaje circundante, aunque no descabellada si nos fijamos en los alrededores donde  encontramos hasta siete balsas dedicadas a la recogida de agua para el consumo de los vecinos.

 

Hacia el año 1.500 se funda la Cofradía de Santa Quiteria y es por estas fechas cuando se tienen noticias del dance almoldano. Nuestra particular personalidad  frente a la de otros pueblos se debe al mantenimiento de una tradición lingüística con acento “almoldano” propio, diferente al de las localidades vecinas, y sobre todo a la concesión de algunos privilegios,  como la denominación de “Villa”,  para captar la benevolencia de la población. La peculiar forma de ser de la Villa y sus habitantes  queda reflejado en el carácter épico y en el aire guerrero de nuestro dance.   

 A sus vecinos se les conoce con el gentilicio de  almoldanos y almoldanas.

 

 

La Villa conserva dentro y fuera de su casco edificios que revelan su pasado, desde casas de infanzones como los Grasas de 1.580 tal vez la casa más antigua de la Villa, los Andréu del siglo XVII,  El Prior que con sus arcos de ladrillo forman un bonito conjunto arquitectónico, la Casa Condado Aranda-Híjar, y otras casas-palacios. Entre las capillas existentes en La Almolda destacar la capilla de “El Pilar” y la de “San Antonio” del siglo XVII y la de “San Juan” del XX.

Del siglo XVI datan la Iglesia de “Ntra. Sra. de La Luz” de estilo gótico tardío de una sola nave con bóveda de crucería estrellada y recientemente restaurada en su totalidad  y  la  “Iglesia del Espíritu Santo”  que se construyó como nuevo cementerio.

 

La Ermita de Santa Quiteria edificio del siglo XVII  corona la llanura, pudiéndose desde sus 587 m. sobre el nivel del mar divisar el paisaje Monegrino.

 

El castillo árabe que pudiera datar del siglo X u XI, del que hoy se pueden visitar sus ruinas, es el  tozal que domina la Villa.

  El Pozo de la Val, balsa de origen romano, abastecía de agua a nuestra localidad y en tiempos de sequía a otras localidades.

De una balsa cercana se recogía el hielo durante el invierno y  se almacenaba en un nevero para utilizarlo durante el verano en La Almolda y poblaciones colindantes.

 

Desde el punto de vista económico, actualmente se  conservan antiguas formas de subsistencia de los almoldanos como por ejemplo la fabricación de yesos, de la que antaño vivían muchas personas, y aún hoy, el yeso fabricado en el molino existente, sigue siendo muy apreciado por las personas que buscan la calidad del producto rústico. Al ser pueblo de origen musulmán, la alfarería era un arte además de una tradición,  se creaban botejos, botijos, cántaros, tejas árabes, ladrillos, etc. También se conservan los hornos alfareros.

Hoy en día el sustento económico de esta gran Villa es la agricultura, ganadería y los  comercios de la localidad que suministran de viandas a los vecinos. Los servicios de la N–II y A–2 emplean a parte de los residentes de la localidad.

Tanto  La Almolda como en el resto de localidades que forman Los Monegros adolecen de inversión  industrial  a pesar de estar equidistantes de las grandes urbes (Zaragoza, Huesca, Lérida, Caspe, etc.), inversiones que por otra parte impedirían su despoblación conservando a la par que un patrimonio, una tierra milenaria que tantas satisfacciones dio a nuestros mayores.